Una insonorización deficiente en un hospital puede afectar al descanso de los pacientes, dificultar su recuperación e incluso interferir en equipos médicos sensibles. Además, el ruido constante impacta en la concentración del personal sanitario.
Para salvar vidas o lograr una adecuada recuperación, es clave mantener bajos niveles de ruido. En los hospitales existen focos importantes de vibración que deben ser correctamente aislados para garantizar un entorno seguro y confortable.